Afortunadamente aun tiene el control de mis sentimientos, en su rechazo y afectó siento lacerados los lagrimales que se afloren ante una futura hemorragia.

Soy la dicha misma y juzgó a quien no sabe gozar la tragedia, Soy abyecto y Santo. Un pulso sin medidas normales ante el aviso dichoso de una tragedia.

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