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Mostrando entradas de enero, 2015

Quien va a odiarte

Ese el juego, ignorar la dicha de nuestro encuentro,  no dar importancia a quien cambiara la vida,  a quien tomara la felicidad para adornarla con sufrimiento y viceversa, así lo haremos, ya que tememos amar tanto que perder la vida sea un pretexto para honrarnos y  deseamos tanto un momento importante en la vida, que buscamos dañarnos. No viviremos el desprecio de nuestro gesto, ni escucharemos las melodías entonadas por nuestra filosas lenguas; quedara en nuestra charlas imaginarias lo que en símbolos gritamos a los sueños. Me decepcionarías, caerías de mi pedestal por tu mundanalidad, pasa siempre con lo que se idealiza como un dios; no soy un ser soberbio, te fastidiaras también. Recuerdo que la primera vez que te mire, me pareciste un ser repugnante y para justificar mi interés te compare con el arte, fue tanta la vergüenza que sentía por interesarme en ti, más que en los demás, que  escribía en secreto - Ese ser cadente de virtudes, es el mal, el mal mismo...

Quien va a amarse.

  Cuando deambulo por las calles, aunque intente detenerlo termino observando a las personas, cuestionándome  ¿Qué serán se sus vidas? Tal vez a falta de una propia, o posiblemente viviendo muchas y en la caza de otras que agregar.  Sonrió,  es imposible no hacerlo, con esas respuestas, en ocasiones llego a la conclusión que soy mi propio payaso. Las caras desconocidas son interesantes, pero las conversación con extraños, llegan a ser tan aburridas que termino disfrutando solo de lo que mi moralidad e inmoralidad pugnan. La costumbre es sencilla, salir al parque y deambular, sumergiéndome en la irrealidad de las vidas ajenas, descifrar los rostros y sus vicios, de eso trata el juego. De pronto un rostro conocido, una anatomía ósea familiar, ¿descifrable? Más que eso, aburridamente predecible. -           Mantén la calma humano, solo sigue otro rumbo, cambia la dirección de tu paseo. -      ...

Indiferencia.

Recuerdo cuando escribía como loco, sobre el encanto de su piel desnuda, como en esos momentos perdía todo contacto con el tiempo y la realidad. Era la imagen de su hombro descubierto, una postal la cual deseaba escribir detrás de ella mientras me permitiera besar el borde de su existencia con el mundo. Así de insistente fue mi deseo, aun lo recuerdo, pero ya no lo siento. Me harte del deseo, me fastidie de ese amor, la gente se angustia por no ser correspondida, se les olvida no tener el control del anhelo ajeno y esa necesidad de poder sofoca, matando todo romance, lo convierte en farsa o una comedia de mal gusto, grosera y vulgar. Asi acaba todo anhelo, con la temida indiferencia, con no desear esconderse en el borde se su clavícula, que su caminar por el mundo se convierta en una noticia muda y sobre todo llamándole por su nombre a los conocidos, ya que no se guarda mas secreto, no es más un misterio.