Quien va a odiarte
Ese el juego, ignorar la dicha de nuestro encuentro, no dar importancia a quien cambiara la vida, a quien tomara la felicidad para adornarla con sufrimiento y viceversa, así lo haremos, ya que tememos amar tanto que perder la vida sea un pretexto para honrarnos y deseamos tanto un momento importante en la vida, que buscamos dañarnos. No viviremos el desprecio de nuestro gesto, ni escucharemos las melodías entonadas por nuestra filosas lenguas; quedara en nuestra charlas imaginarias lo que en símbolos gritamos a los sueños. Me decepcionarías, caerías de mi pedestal por tu mundanalidad, pasa siempre con lo que se idealiza como un dios; no soy un ser soberbio, te fastidiaras también. Recuerdo que la primera vez que te mire, me pareciste un ser repugnante y para justificar mi interés te compare con el arte, fue tanta la vergüenza que sentía por interesarme en ti, más que en los demás, que escribía en secreto - Ese ser cadente de virtudes, es el mal, el mal mismo...