¡AH! TREMENDO TORMENTO.

Me recordé innumerable veces no caer victima del encanto del amor que no se atreve a decir su nombre, pero la incapacidad me aborda y me veo en el impulso de buscarle, ¡ah! ¡que tormento! por que termino en esta tragedia, decido dejarlo todo, ¡esta sombra, esta sombra me deja!. y mientras hace gala de su huida, simplemente me quedo en espera, a la próxima vez que nuestra existencia se manejen cerca concentrare el valor de no caer de nuevo en las manos de ese cobarde y silencioso amor...

Pero temo, ya  que cada vez que le veo termino pensando, solo ante usted ese silencio tal vez, tal vez se trasmutaría en un grito.

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