Caí en cuenta que estoy maldito...
Caí en cuenta que estoy maldito...
No he podido verle desde que robe al destino la oportunidad de un millón de besar su mejilla y colérico como Zeus, mando a nuestros encuentros un bache tan grande, que creo que la próxima vez que le vea sea en otra vida como un fragmento de viento que bese su mejilla, otra vez...
Pero es tanta la versión que tiene a la idiosincrasia de su humilde amante, que me coloco tan próximo, solo a un mar de piernas de distancia, y usted como si se tratase de su mas fiel guerrero, endorso una sonrisa completamente dirigida a su silencioso enamorado, quien en un instinto social coloco en sus labios una mueca similar a la suya, pero que jamas se le podría llamar sonrisa y en su despedida beso con la sutileza del viento esa mejilla sucia, mientras que yo bese fuertemente la suya rezando pronto poder verle, para repetir ese fragmento efímero del tiempo que siempre olvido por el deseo de saciarme de el.
Para mi desgracia, ya que tenerle tan accesible es una tragedia y no mantenerle lejos, al día siguiente me mira con alegra mientras debo ocultar mirarle con con amor dejandolo en curiosidad amistosa y endorsa esa sonrisa desviada, se aproxima para besa la mejilla sucia como un gesto simple, mientras que mis labios buscan mantenerse eternos en la suya, busca mirarme y hablarme de mis tragedias climáticas, consolándome que es buen tiempo mientras solo pienso, le deseo no puedo detenerlo. Así termino con la verdad, con quien guardara el silencio, esperando al escucharme parecerme una estupidez para acabar de manera tajante con este aheleo, pero ya viéndole deambulando en el altar dramático de la mascaras, solo puedo enorgullecerse y pensar ese es el ser de mis deseos, de mis pasiones, solo una persona sabe y gracias a eso espero pronto decirle adiós.
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